20/2/2008

Asegura que no es racista y desea empezar una nueva vida

Se llama Sergi Martín. Tiene 22 años. Vive en la Colonia Güell con su abuela. El pasado mes de octubre saltó a las portadas de todos los periódicos e informativos del país: agredió e insultó, sin motivo, a una joven ecuatoriana, en el trayecto de Sant Boi a Santa Coloma de los Ferrocarriles de la Generalitat. Una cámara del vagón registró los hechos y las imágenes dieron la vuelta al mundo. Tras el escándalo que se desató, el juzgado de instrucción número 2 de Sant Boi dictó un auto dejándolo en libertad con cargos. Ahora, la policía municipal de Santa Coloma se presenta dos veces al día en su domicilio para controlar su presencia. El juez le ha prohibido acercarse a la joven, utilizar el carrilet y no puede salir de Santa Coloma o de Sant Boi. Ésta es la primera vez que Sergi habla de todo lo sucedido con un medio de comunicación.

¿Te das cuenta de lo que hiciste?
No era consciente de nada. Cuando vinieron los mossos la primera vez no sabía ni de qué me estaban hablando

¿Por qué lo hiciste?
No lo sé. Aún lo veo por la tele y no me acuerdo de lo que pasó

¿Estabas borracho?
No

Dicen que habías tomado pastillas
No pongas eso, que no queda bien. Pon que había tomado…, cómo se dice… estup….

¿Estupefacientes?
Si, eso

¿Sigues tomando?
No, ahora no. Se está mejor sin tomar

Y antes, ¿por qué tomabas?
¡Y yo qué sé!

¿Estás arrepentido?
Después de verlo por la tele, si, claro.

¿Le has pedido perdón a la chica que agrediste?
No, porque el juez me ha prohibido acercarme a ella

¿Y si pudieses hacerlo?
Si pudiese le pediría perdón

¿Eres racista?
Yo no

Pues te has convertido en el símbolo del agresor racista en España
Ya lo sé. Incluso en internet aparezco como uno de los mayores delincuentes, más que el Vaquilla

Y sin embargo, tú dices que no eres racista
¡Cómo voy a ser racista yo! Pregúntaselo al camarero que es boliviano. Tengo un montón de colegas sudacas y moros. Hasta me enrollé con una piva que era…. Bueno, ahora no me acuerdo de qué país, pero era sudaca y estaba tremenda.

¿Y por qué te metiste en el tren con aquella chica que no te había hecho nada y además estaba sola e indefensa? Parece un poco cobarde, ¿no?
Ya te digo que no me acuerdo de nada. Si cuando me detuvieron y empezaron a hablarme del tren yo pensaba que aquel día había venido andando a casa.

¿Con quién hablabas por teléfono mientras le pegabas?
No sé.

Pero estabas hablando con alguien…
¡Yo qué sé! A veces me quedo sin saldo en la tarjeta.

¿Trabajas?
No. Estoy intentando que el juez me dé permiso para ir a vivir a Calella, que mi tía me ha buscado trabajo.

Entonces prefieres irte de la Colònia Güell
Si, no quiero estar aquí.

Será por algo
No sé. Para empezar una nueva vida.

¿Te gusta sentirte famoso?
Yo no quiero ser famoso por una cosa así.

Los periodistas te perseguían…
Los periodistas se han inventado muchas mentiras y solo han publicado lo que les ha dado la gana. A ver lo que escribes tú…

Yo escribiré lo que tú me cuentes. ¿Te ofreció dinero alguna televisión?
Solo el programa de Ana Rosa Quintana.

¿Cuánto?
300 euros.

Pero no fuiste.
No porque yo les pedí 3.000.

¿Hubieses ido?
Hombre por ese dinero… Todos los periodistas estaban detrás de mí.

Pero tú te paseaste y te exhibiste por todo el pueblo.
Yo no puedo estar en casa encerrado. Este es un pueblo muy pequeño y aquí solo hay dos bares.

¿Qué cosas han dicho los periodistas que son mentira?
Pues, por ejemplo, que mi padre es alcohólico. Mi padre no bebe nada. Ponlo, ponlo… Pon eso a ver si así quiere hablar conmigo.

No me acuerdode lo que hice y me gustaría pedir perdón a la chica que maltraté

¿No habla tu padre contigo?
Desde que salió todo esto por la tele no ha querido hablar conmigo. Yo lo he intentado.

Estará avergonzado
Ya. Pero era cuando yo más lo necesitaba.

¿Quién te ha ayudado?
Mi abuela. Sobre todo mi abuela. Y alguna tía y algún tío.

Vives con tu abuela
Si, llevo toda la vida viviendo con mis abuelos. Mi abuelo murió.

¿Y tu madre?
A mi madre ni la conozco. Me abandonó cuando tenía meses.

¿Y tu padre?
Mi padre estuvo viviendo con nosotros hasta que yo tenía 16 o 17 años más o menos. Después se fue a vivir con una chica a un piso de Sant Boi. Ahora tengo un hermano.

¿Qué vicios tienes?
Estos (señala a la mesa): comer, beber y fumar.

¿De qué vives?
De lo que me da mi abuela y una tía. Y a veces saco alguna propina ayudando en alguna cosa a la gente del pueblo.

La gente de aquí, ¿te trata igual?
La mayoría sí porque me conocen desde que era pequeño y saben cómo soy. Pero alguna gente no me habla.

¿Tuviste amenazas?
Una llamada, sólo una.

¿Y tuviste miedo?
De los latinos de aquí no. A la gente de la Cope y a los de Sant Boi los conozco y ellos me conocen a mí. Son colegas De los de fuera si.

¿Tuviste protección policial?
No sé, pero había mucha policía por aquí aquellos días.

¿Pensaste que acabarías con tus huesos en la cárcel?
Si. El abogado ya me dijo que si el juez tardaba en redactar los papeles tenía más posibilidades de ir a la cárcel.

¿En qué pensabas mientras estabas retenido en el juzgado esperando el auto del juez?
Pensaba que dónde estarían los lavabos. Me dejaron solo en una sala y me estaba meando. No podía aguantar.

¿Eres consciente de que la mayoría de las madres de este país sintieron ganas de cortarte los cataplines cuando vieron aquellas imágenes?
Y los padres también. Yo mismo si le hacen una cosa así a mi abuela me cargo al que lo haga.

Sergi espera ahora la celebración del juicio. Cuando eso ocurra, se verá envuelto de nuevo en el “circo mediático” y aquellas lamentables imágenes volverán a copar las pantallas de nuestros televisores. Será otra vez el protagonista de un episodio que, para su sorpresa, quedó grabado y dio la vuelta al mundo. Su arrepentimiento no resta ni un ápice de angustia y dolor a la víctima, que vivirá acompañada el resto de sus días por el recuerdo de aquella vejación.