Los españoles gastamos 800 millones de euros anuales en unas 400.000 intervenciones de cirugía estética, el primer país de Europa en número de operaciones y el cuarto dentro del ranking mundial, sólo superados por Estados Unidos, México y Argentina.
La cirugía estética se trata de la especialidad de la Medicina que permite reconstruir las deformidades y corregir las deficiencias funcionales de un paciente, permitiéndole alcanzar la normalidad de una capacidad perdida o de un defecto congénito. Una definición un tanto alejada del concepto que tenemos en la actualidad, donde la cirugía es vista únicamente con un fin estético y no médico.
Ha pasado a incluirse en el IPC como artículo de consumo para calcular la inflación. Pero ¿a qué se debe este espectacular éxito? El nivel de vida de los españoles, que en numerosas ocasiones recurren incluso a la financiación, no es el responsable de colocarnos a la cabeza en el “ranking” europeo, sino el hecho de vivir en un país muy mediterráneo, con muchas playas y mucho sol, y algunas de nuestras características fisonómicas. Así pues, las típicas “caderas anchas” de las españolas provocan una gran demanda de la liposucción, mientras las narices grandes heredadas de nuestros orígenes árabe-judíos hacen de las rinoplastias una intervención muy común. Por otro lado, la estacionalidad en el consumo de la cirugía estética refleja la influencia de nuestro clima mediterráneo: las operaciones aumentan con la llegada de la primavera y el buen tiempo, mientras que se reducen después de las vacaciones de verano y la Navidad.
Otra de las tendencias a destacar es el cada vez más elevado número de hombres que pasan por el quirófano: alrededor del 20% de los pacientes en España son hombres, que ya no sólo pretenden solucionar sus problemas de obesidad o calvicie sino que se interesan por la cirugía de papada, párpados, etc. En el caso de las mujeres, la demanda es mucho más amplia, destacando los aumentos de pecho y las liposucciones.
LA CIRUGÍA ESTÉTICA, EN AUGE ENTRE LOS ESPAÑOLES
Además, tras el sometimiento a la cirugía estética nunca debemos olvidar nuestra imagen inicial ni intentar conseguir la belleza ideal con nuevos procedimientos quirúrgicos. La obsesión que acaban adquiriendo algunos pacientes por mejorar continuamente su imagen y la adicción por la cirugía puede conducir a la realización de tratamientos exagerados y antinaturales, que finalmente nunca gustan.
Y, evidentemente, es necesario ser consciente de las molestias del postoperatorio que conlleva la intervención. El sangrado tras la operación puede causar edemas y ciertos dolores, que intentan calmarse con medicación y la colocación de drenajes durante varios días, así como un riesgo de hematoma que puede requerir la evacuación de la sangre acumulada.
Además, algunos pacientes pueden sufrir cierta disminución de la sensibilidad de la piel cerca de las incisiones, que en algunos casos puede llegar a ser permanente, así como padecer infecciones tras la cirugía. La hinchazón de la zona operada es un síntoma inevitable, que disminuye en más o menos tres semanas.
Es muy importante ser cuidadoso con los movimientos del cuerpo durante las primeras semanas del postoperatorio para evitar el riesgo de heridas. De hecho, el paciente permanece durante uno o dos días en la clínica para facilitar el reposo.
Por otro lado, las cicatrices se mantienen endurecidas y rosas al menos durante unas seis semanas, aunque en algunos casos pueden mantenerse así durante meses, para irse atenuando progresivamente hasta hacerse poco evidentes. No obstante, en ocasiones las cicatrices resultantes de la operación resultan más visibles de lo esperado, pero ello depende de factores muy diversos relacionados con su localización y las características personales del paciente.
Una semana después de la operación, es posible realizar vida normal sin excesivas tensiones, y al cabo de quince días puede volverse a trabajo dependiendo del nivel de actividad del mismo.
Algunos consejos antes de someterse a la cirugía estética:
1.Reúne información exhaustiva y personalizada de todos los pros y contras.
2.Nunca decidas en la primera visita, mejor reflexiónalo y vuelve cuando lo tengas claro.
3.Asegúrate de recibir la información del mismo médico que va a tratarte. Recientemente, han proliferado las clínicas donde no es el médico quién informa al paciente sino un comercial, que simplemente intenta “vender” la cirugía, puesto que es un producto que está generando mucho dinero. Pero sólo el médico puede explicarte porqué escoge determinada técnica y cuáles son los resultados previsibles.
4.Elige un centro que reúna garantías para atender cualquier urgencia. Debemos exigir que el mismo centro controle el postoperatorio para responsabilizarle de todo lo prometido, además de desconfiar de las ofertas, de pagar anticipadamente y de la financiación.
5.Las pruebas preoperatorias exhaustivas y las operaciones en quirófano deben ser en centros sanitarios reconocidos, pues aunque puedan elevar el precio final son una garantía importante.
6.La seguridad absoluta no existe, ni en cuanto a los medios (pruebas, anestesia, quirófano) ni a los resultados (es imposible controlar todos los mecanismos de reacción o cicatrización de las personas). Desconfía de quién te asegure que no hay ningún riesgo.
7.Solicita al médico su Currículum: No sólo el título de especialista en Cirugía Plástica, sino también dónde hizo la especialidad, experiencia, centros donde ha trabajado. En caso de duda, puedes solicitar al Colegio de Médicos de su provincia si aquel profesional tiene el Título de especialista.
8.Exige la firma del Consentimiento Informado, documento donde por escrito ha de constar el diagnóstico, la técnica a emplear y los riesgos previsibles, por pequeños que sean.
9.Desconfía de la “visita de información gratuita”. En general, si no te cobran es porque intentan convencerte. Desconfía de las técnicas de captación comercial.
10.Cuando las ofertas de financiación son parte de la publicidad o la propuesta principal de pago, revisa que los intereses y las condiciones no sean abusivos. Algunas financiaciones son más parte del negocio que la propia operación quirúrgica.
